Radiografía de una
tradición
(Publicado en Revista Kinesis No. 44. Bogotá. Enero 2007)
Como norma
general el desarrollo deportivo de un país es el reflejo del nivel de
desarrollo del mismo en las diferentes área sociales. Se excluyen aquí algunos
países del tercer mundo que han logrado eventuales resultados de alto nivel,
los cuales, sin embargo, generalmente
están ligados a una estructura externa de apoyo. El desarrollo deportivo se establece como un
proceso dinámico que requiere permanentes análisis y correctivos. El conocimiento de nuestros resultados junto
con el plantamiento de posibilidades de mayores logros para los procesos en el
área de la Cultura Física requieren un exhaustivo análisis de realidades, reconocimiento
de potencialidades, fijación de proyectos, establecimiento de planes y aplicación
de mecanismos de control. En este orden
de ideas, es recomendable que no solamente revisemos nuestros propios procesos
(con aciertos y desaciertos) sino que además tomemos tiempo para acercarnos a
otras realidades deportivas que nos permitan conocer diferentes posibilidades. El presente artículo es el resultado de un
trabajo de observación desarrollado en la
ciudad de Nueva York durante el año 2005 y se presenta como un instrumento informativo a
manera de ilustración, cuya intencionalidad final es que permita generar
inquietudes que permitan impulsar algún proyecto local o regional que
extensivamente favorezca el panorama deportivo
nacional.
El béisbol es uno de los deportes más populares en los Estados Unidos. Comparte su hegemonía con el baloncesto y el fútbol (americano). La tradición beisbolística del país tiene más de cien años de historia. La MLB (Major League Baseball), Las Grandes Ligas, está conformada por la Liga Americana fundada en 1901 en la cual compiten 14 equipos y la Liga Nacional fundada en 1876 en la que lo hacen 16 para un total de 30 equipos. Cada liga agrupa sus equipos en 3 divisiones: Este, Central y Oeste. Con algunas excepciones el reglamento es similar enre ambas ligas; la principal diferencia de juego es que en la Liga Americana, durante la rotación del juego el pitcher no batea, se nombra para eso un bateador designado, mientras que en la Nacional los lanzadores cumplen con el respectivo orden al bate.
La distribución de
los equipos es de la siguiente forma:
LIGA
AMERICANA
|
LIGA
NACIONAL
|
División Este
Medias Rojas de
Boston
Los Orioles de
Baltimore
Yankees de Nueva
York
Los Azulejos de
Toronto
Los Mantarrayas
de Tampa Bay
|
División Este
Los Nacionales de
Washington
Los Bravos de
Atlanta
Los Marlins de la
Florida
Los Philis de
Filadelfia
Los Mets de Nueva
York
|
División Central
Los Medias
Blancas de Chicago
Los Mellizos de
Minnesota
Los Indios de
Cleveland
Los Tigres de
Detroit
Los Royals de
Kansas City
|
División
Central
Los Cardenales de
San Louis
Los Astros de
Houston
Los Cachorros de
Chicago
Los Cerveceros de
Milwaukee
Los Piratas de
Pitsburg
Los Rojos de
Cincinnati
|
División Oeste
Los Angelinos
de Anaheim
Los Rangers de
Texas
Los Atléticos de
Oakland
Los Marineros de
Seattle
|
División Oeste
Los Padres de San
Diego
Los Diamondbacks
de Arizona
Los Dodgers de
los Angeles
Los Gigantes de San
Francisco
Los Rockies de
Colorado
|
Los equipos juegan
una pretemporada en la cual se realizan giras con series amistosas según los
intereses deportivos, pero sobretodo con la intencionalidad de mover las masas
de público hacia la temporada. En el 2005
durante la pretemporada en Florida y
Arizona más de 3’400 mil espectadores
acudieron a los estadios estableciendo así una cifra récord para las
pretemporadas y presagiando la excelente acogida de la temporada.
La temporada regular
consistente en 162 juegos y se desarrolla entre abril y septiembre. Los equipos
juegan todos contra
todos dentro de su liga, en calidad de locales y de visitantes acumulando así
una puntuación por juegos ganados. Los
equipos de igual manera tienen series interligas en las cuales enfrentan
equipos de la otra liga y los resultados de los juegos son válidos para la su
puntuación y estadística. Como norma
los equipos juegan entre 5 y 7 partidos durante la semana. Al final de la temporada regular, se entra
en la fase de los Play Off, que incluyen la final de la División, el Campeonato
de la Liga y la Serie Mundial, series que se desarrollan en el mes de octubre.

Series de División
(Division
series)
Los equipos
ganadores de cada división, más un cuarto equipo, el mejor segundo (wild
card), se enfrentan en dos siembras.
Esta serie se juega a 5 juegos para determinar los 2 finalistas que
jugarán la final de la liga. El wild
card que es el recurso mediante el cual clasifica el mejor segundo, hace
que la temporada regular en cada liga sea interesante hasta el último día, pues
aún si ya se conoce el nombre del ganador de la división, el mejor segundo sólo
se conoce hasta el final de todos los juegos, porque allí se juegan la
casilla los equipos restantes. Una de las cosas interesantes del béisbol es
que hasta el último momento no se sabe qué puede pasar en un partido y en
la clasificación. Como dato curioso se tiene que en las
temporadas del 2002, 2003 y 2004, los equipos que entraron a la postemporada
con wild card (mejor segundo) fueron los que al final ganaron la Serie
Mundial.
El Campeonato de la
Liga
(League
Championship Series)
Los dos equipos
finalistas de cada siembra se enfrentan aquí para jugar el Campeonato de la Liga. El equipo ganador de 4 de los 7 juegos, se
proclama entonces como campeón de la respectiva liga y pasa entonces a jugar la
gran final del béisbol estadounidense.
La Serie Mundial
(World
Series)
La llamada Serie
Mundial se juega desde el año 1903, es la máxima aspiración de los equipos del beisbol
estadounidense. Allí se enfrentan el
ganador de la Liga Americana y el de la Liga Nacional en una serie que gana el
equipo que se imponga en 4 juegos de los 7 programados.
En la temporada del
2005 los resultados fueron los siguientes:
LIGA
AMERICANA
|
LIGA
NACIONAL
|
Los Yankees de
New York (Este)
Los Medias
Blancas de Chicago (Central)
Los Angelinos de
Anaheim (Oeste)
Los Medias Rojas
de Boston (Wild Card)
|
Los Bravos de
Atlanta (Este)
Los Cardenales de
San Luis (Centro)
Los Padres de San
Diego (Oeste)
Los Astros de Houston (Wild Card)
|
Los Medias
Blancas de Chicago
Los Angelinos de
Anaheim
|
Los Astros de
Houston
Los Cardenales de
San Luis
|
Los Medias
Blancas de Chicago
|
Los Astros de
Houston
|
Los
Medias Blancas de Chicago
|
En la finalización
de la temporada del año 2005, muchas situaciones particulares aumentaron el
interés en la final de la Serie Mundial.
Por un lado, fue la primera vez que Los Astros de Houston llegaron a una
final en sus 44 años de historia, mientras que por otro lado Los Medias Blancas
de Chicago, equipo dirigido por Ozzie Guillén, primer venezolano en ocupar el
puesto de mánager en las Grandes Ligas,
no habían logrado coronarse campeones desde 1917, es decir hacía 88
años.
La amplia tradición
del béisbol del país, la detallada estadística que se lleva de los juegos, la
amplia cobertura de los medios y el gran espectáculo que se vive en los estadios sirven para mantener la permanente
atención de los fanáticos en cada temporada.
En el béisbol se tienen estadísticas por cada entrada (inning), por cada
juego, por cada serie, por cada
temporada; se llevan los datos individuales, por equipo, por posición, por edad,
para zurdos, para diestros, etc. Es
decir, de manera permanente los espectadores están expuestos a que se rompan
marcas, se batan récords, se impongan nuevas estadísticas que se convierten en
hechos históricos. Los fanáticos de los
equipos quieren ser testigos directos en el estadio o a larga distancia, por
televisión, de cada suceso histórico. Al
final de la temporada se elige el jugador más valioso (MVP) por cada liga, el
mejor pitcher, el novato del año, el manager del año y los guantes de oro, que
corresponden a los jugadores defensivos más efectivos por posición. Adicionalmente
a las estadísiticas se tienen diversas actividades y reconocimientos que hacen
que el interés sea permanente.
Uno de esos
reconocimientos que hacen los equipos a los jugadores que históricamente han
tenido un significado especial para ellos es el de retirar el número de su
camiseta; es decir, ese número no vuelve a ser utilizado por otro jugador en el
futuro. En 1997, por ejemplo, se retiró
el número de Jackie Robinson, el primer jugador de raza negra que formara parte
de un equipo de las Ligas Mayores.
Cincuenta años después de su debut con el equipo los Dodgers de
Brooklyn, su número fue retirado de todos los equipos como reconocimiento a
quien es considerado uno de los personajes más importantes de la historia del
beisbol. Sin embargo, la máxima
distinción oficial que puede lograr un jugador de beisbol es la de ser
proclamado para el salón de la fama (Hall of fame). Es algo así como hacerse
inmortal en el deporte del béisbol y de manera extensiva en la sociedad
estadounidense. Los deportistas son elegidos por la prensa
deportiva y el comité de veteranos, en su mayoría miembros del salón de la
fama. Son elegibles para el Hall of
Fame los jugadores con estadísticas de juego que los hagan candidatos
excepcionales para ganar ese honor. Se
requiere además que los candidatos hayan jugado en más de 10 temporadas y que
tengan una antigüedad no menor de 5 años ni mayor de 20 años de retiro; excepto
en caso de muerte cuando el plazo de 5 años se reduce a 6 meses. Esta situación ocurrida en sólo en dos
oportunidades, incluyó al jugador portorriqueño Roberto Clemente, candidato
indiscutible para ese honor, fallecido en la noche de año nuevo en 1972 cuando
llevaba una ayuda a Nicaragua luego del terremoto. Clemente se consagró con los Piratas de
Pittsburgh durante 18 temporadas y su éxito deportivo abrió el sendero para cientos
de jugadores latinos que han lleado después de él.
Eventos
especiales
Sobre la mitad de
la temporada se desarrolla el juego de las estrellas que enfrenta las
selecciones de los mejores jugadores de las dos ligas. La elección de los jugadores que
representarán a cada liga se hace mediante votación popular. Utilizando un sistema de papeletas que
reciben en el estadio, los aficionados escogen los ocho jugadores titulares de
cada liga, quienes asisten al evento luciendo el uniforme de la respectiva liga
con el nombre de su equipo de procedencia.
Adicionalmente a esto, se realiza una elección aparte en la cual
participan dirigentes, entrenadores y jugadores que elige a los lanzadores
(pitchers) y a los jugadores de reserva.
En el 2005, la afición internacional pudo participar mediante la
utilización que se hizo de 6.5 millones de papeletas distribuídas en Canadá,
Venezuela, Curazao, Japón, Puerto Rico y República Dominicana. En Japón las
papeletas fueron distribuídas por los patrocinadores locales, la cadena de
comidas rápidas am-pm y un periódico local.
Para la elección del equipo se puede votar también vía internet, en
donde se fija la encuesta además de inglés, en español y en japonés. El juego de las estrellas que en el año
anterior tuvo su versión número 76 es
acompañado por el Home Run Derby, que reune a los mejores
bateadores en una competencia para lograr el mayor número de imparables y que
se convierte en uno de los eventos favoritos de los aficionados.
El gran negocio
El béisbol es una
multimillonaria industria que se encuentra en una etapa de expansión a nivel
nacional e internacional. La pasada
temporada fue un éxito total desde el punto de vista económico. Diferentes situaciones han hecho que el
beisbol recupere y aumente la afición de años atrás, entre ellas, la de mayor relevancia,
es el regreso del béisbol a la capital estadounidense que no tenía equipo (ni
béisbol) desde 1971. La franquicia para
Los Nacionales de Washington fue adquirida, para su comercialización, por la MLB
a Los Expos de Montreal (1969 hasta 2004) debido a la escasa asistencia de
público en Montreal. El presidente
George Bush hizo el lanzamiento de apertura de la casa de los Nacionales el 14
de abril, reviviendo una antigua tradición que lo ubica como el presidente
número 12 que asiste a un juego de apertura en el cual participa un equipo de
Washington. El equipo capitalino generó
gran espectativa entre un público ávido de emociones, es así como fueron vendidas
1´800.000 boletas por adelantado (antes del inicio de la temporada) y
asistieron cerca de 46.000 personas a su primer juego de temporada.
Esa situación fue
el reflejo en la capital de lo que ocurrió en el resto del país. En la última temporada, los 30 equipos de las
grandes ligas vendieron 49 millones de entradas por anticipado (antes del
inicio de la temporada), superando en 3 millones la cifra récord del año
anterior. A su vez, en la temporada del
año 2004 se vendieron en total más de 73 millones de entradas, constituyéndose
en la mayor taquilla en la historia de las Grandes Ligas y por lo tanto en el
año más exitoso desde el punto de vista económico. La asistencia a los partidos inaugurales de
la temporada sumaron más de 1’300.000 espectadores y 7 equipos impusieron
marcas de taquilla. Todas estas cifras
muestran el gran movimiento económico que gira alrededor de la boletería.
Sin embargo, sin
lugar a dudas el negocio más importante del deporte es la transmisión de los
juegos por televisión. Con un mercado de
90 millones de hogares de ESPN y 64 millones con OLN, el beisbol es un
excelente producto. La MBL y ESPN acaban
de firmar un contrato por los próximos 8 años, con un monto cercano a los 300
millones de dólares por año, es decir cerca de 2.400 millones en total. Los juegos son también televisados por Fox
Sports Net, MSG Network, Wpix-tv, UPN y son también transmitidos por diferentes
cadenas de radio. Esta astronómica suma
tiene justificación en el excelente momento que vive el béisbol y es la razón
por la cual los equipos están desarrollando sus propias producciones. Es así como por ejemplo, el equipo de los
Yankees cuenta con su propio canal de televisión, el canal YES. En este canal se pasan los juegos, los momentos
históricos y los hechos y hazañas a lo largo de más de cien años de
historia. La sintonía de los juegos
depende del riva y de la relevancia de los mismos. En los juegos de la temporada, por ejemplo,
el clásico entre los Yankees de Nueva York y su archirrival, los Medias Rojas
de Boston, llevaron el rating un 24% por encima del promedio de la temporada en
el canal YES. Para el juego inaugural en
el cual se enfrentaron estos tradicionales rivales, se tuvo el rating más alto
de los cuatro años que el canal lleva al
aire y los juegos de cierre de la división tuvieron similar comportamiento. La exitosa idea de contar con su propia
producción ha sido acogida por su rival de patio, los Mets, quienes en compañía
de importantes productoras han creado su SNY (Sportsnet New York), en un
proyecto que busca utilizar la imagen de los Mets para reforzar el canal y a su
vez la utilización del canal para reforzar la imagen del equipo. La transmisión se inició primeramente en
Manhattan, seis meses antes del plazo fijado inicialmente, con la modalidad de
cable. A diferencia del canal YES y
aunque el evento principal será la temporada de los Mets, el canal ha anunciado
que adicionalmente se encargará de transmitir otros eventos deportivos, para lo
cual ya cuenta con los derechos para los deportes de la temporada de invierno.
La expansión
económica
En total en el
mundo existen más de 100 Federaciones nacionales de Beisbol y la MBL quiere lograr el interés de todos los países que
cuentan con federaciones, de esta manera su mercado se ampliará a todas las
regiones. Para dichos efectos existen
planes específicos de desarrollo para cada área, entre los cuales se incluyen las
asesorías al desarrollo del beisbol en los países de interés, como forma de
crear una base interesante de deportistas, pero principalmente, como forma de
sembrar las bases para ampliar la cobertura del mercado. La página web de la
MLB cuenta con links en español y japonés.
En Australia la MLB está desarrollando un programa que induce a los
niños a la práctica del béisbol, asesorando las escuelas y obsequiando
artículos de la franquicia de la Liga.
Otra campaña está siendo desarrollada en Europa, en donde la MLB fue el
principal patrocinador del Campeonato Europeo 2005, celebrado en la República
Checa. En Italia, se hizo una edición
especial con el principal diario deportivo coincidiendo con la iniciación de la
temporada para ilustrar y motivar a los lectores a darle seguimiento al
torneo. Con Taiwán y Corea se fijaron
contratos para la transmisión de los partidos, aprovechando la nueva
posibilidad que brinda la publicidad electrónica (la que se inserta
electrónicamente en las vallas situadas detrás del bateador), opción que está
impulsando los contratos con empresas de televisión de latinoamérica. En Alemania la MLB tiene tres acuerdos para
impulsar su programa juvenil Play Ball.
La cadena Burguer King utilizará más de 2 millones de manteles
educativos en sus bandejas, ilustrando a los consumidores sobre el
beisbol. La cadena televisiva Fox Kids
se vincula con un comercial de 30 segundos y la revista Yam con más de 650 mil
suscriptores hará publicidad de la MBL en historias y reportajes. Esta ambiciosa campaña busca fomentar el
deporte, buscando a largo plazo jugadores y sobretodo nuevos aficionados. El impacto de esta campaña abarca más de 1000
colegios y 20 ciudades. En todos estos
países existen contratos para la fabricación y comercialización de ropa
deportiva con el logo de la MLB.
El principal
mercado fuera de los Estados Unidos, lo tiene la MBL en Japón, su gran socio
comercial y antetodo una gran fuente de ingresos. Para la presente temporada se ha incrementado
la actividad económica del béisbol, lanzando una ambiciosa campaña publicitaria. Entre los patrocinadores de la isla está
Eneos, la cadena de gasolineras que cuenta con más de 11.500 estaciones y para
ella se ha creado el eslogan de “soluciona la energía”. La cadena de café Starbucks y la MBL venden
targetas utilizando la imagen de Ichiro Suzuki jugador de los Marineros de
Seattle mientras que Toshiba usa la imagen de Hideki Matsui de los Yankees de
Nueva York para promocionar sus televisores y grabadoras con el eslogan de
“para tu número 1”. Otros patrocinadores
son Japan Airlines y el periódico Yomiuri Shimbun que vende más de 10 millones de
ejemplares diariamente.
-“Nuestro objetivo
es tener más aficionados a la MLB en Japón”…“Al atraer la atención a nuestro
deporte, estamos ampliando la imagen de nuestros equipos y jugadores, mientras
más la gente sepa de la MBL, mayor es la posibilidad que se conviertan en
aficionados. No importa si vives en Nueva York o Tokio, es nuestro trabajo
difundir este mensaje”- Plantea Shawn
Lawson Cummings, VP de fabricación bajo licencia y patrocinio de MLB
internacional, en cuyas palabras se resume sin lugar a dudas el espíritu de
expansión de la MLB.
El deporte goza de
tanta popularidad en Japón, que se han impreso estampillas con la figura de
Matsui y la de Suzuki. El beisbol con
una historia de 70 años en la isla es quizá junto con la música el elemento más
significativo en el proceso de americanización que ha sufrido la sociedad
japonesa en la útlima década. Precisamente el año anterior el equipo Chibba
Lotte Marines ganador de la Serie de Japón, fue dirigido por un norteamericano,
convirtiéndose en el primer manager extranjero en ganar el campeonato.
Extranjeros
En la Liga
Profesional de Beisbol en el año anterior fueron inscritos en la temporada 242
peloteros extranjeros provenientes de más de 15 países, además de Puerto Rico e
Islas Vírgenes. Esta cifra correspondió
al 29.2% de los 829 peloteros inscritos por los 30 equipos al inicio de la
temporada de los cuales 750 estaban activos y 79 inactivos por lesión. Los países con mayor representación fueron La
República Dominicana (91), Venezuela (46 ) y
Puerto rico (34). Colombia contó
con dos jugadores (Edgar Rentería que jugó en los Medias Rojas de Boston y con
Orlando Cabrera en los Angelelinos de Anaheim) y estuvo por encima de Aruba,
Nicaragua, Curazao, Taiwán e Islas Vírgenes que tuvieron un jugador; pero por
debajo de Panamá y de Cuba con 6. Curiosamente
también por debajo de Corea del Sur que contó con 5 jugadores y de Japón con
12. Canadá contó con 15 y México 18 jugadores. Australia al igual que nuestro país tuvo dos.
El equipo con mayor número de
extranjeros fue precisamente el debutante, Los Nacionales de Washington con 16,
seguido por los Orioles de Baltimore, Los Dodgers de Los Angeles y los Mets de
Nueva York, cada uno con 13 jugadores.
El caso latino
Los latinos son el
grupo extranjero mayoritario con cerca del 25% del total de peloteros de las
Grandes Ligas. El cubano Adolfo Luke fue
el primer latino en jugar en las Grandes Ligas debutando con los Bravos de
Boston en 1914. Sin embargo, se reconoce que el verdadero
impulso a la participación de jugadores latinos se dio en 1947 con la llegada
de Jackie Robinson, primer jugador de raza negra en el beisbol de Las Grandes
Ligas (existía entonces una liga negra de beisbol). La entrada de Robinson dio el impulso
definitivo para la entrada de jugadores de raza negra y latinos.
La importancia de
los jugadores latinos en el béisbol estadounidense ha sido siempre clara, pero
en el año 2005 se hizo más evidente cuando 24 de los 60 jugadores inicialmente
citados para el juego de las estrellas eran de origen latino, la mitad de ellos
dominicanos. Durante la Serie Mundial
(finalización del campeonato del año) participaron en total 16 latinos, un
dirigente, dos entrenadores y 13 jugadores.
Esto ha motivado a los equipos a ampliar su cobertura y a prestar mayor
atención al público latino. Es así como
varios equipos de la MLB cuentan ya con página en español como muestra de servicio
a una población cada vez más influyente. Varios equipos profesionales cuentan con
academias de formación en diferentes países, especialmente en el área del
Caribe con el objetivo de captar talentos y entrenarlos desde edades tempranas
para llevarlos hasta las Ligas Mayores. La
situación es tan especial, que la MLB ha reglamentado la edad de 16 años como
mínimo requerido para que un jugador pueda firmar un contrato con algún equipo,
como forma de evitar las críticas sobre la excesiva comercialización del
deporte juvenil e infantil.
La presencia latina
se ha reflejado además de otras maneras.
En el mes de septiembre, una producción especial de televisión denominada
“Viva Baseball” tuvo como eje la referencia explícita del rol de los
latinos en la evolución del beisbol estadounidense. Adicionalmente, en su momento el New York
Times, el diario más importante de la ciudad, tituló en español en su revista
dominical “Viva los Mets”, el reportaje al lanzador sensación de los
Mets, Pedro Martínez. Pero quizá el acto
más relevante del reconocimiento del aporte latino al béisbol estadounidense
ocurrió en el último partido de la Serie Mundial celebrada el día 26 de
octubre, en el cual previamente a la iniciación del juego se rindió un homenaje
al aporte latino. Mediante el sistema de
votación, fue conformada la plantilla de los mejores jugadores latinos de la
historia de las Grandes Ligas y en ceremonia especial en el estadio se les
exaltó como el “Equipo de las Leyendas”.
Estas situaciones son el reflejo del reconocimiento de la
incidencia de los latinos en el desarrollo del beisbol en el país y
extensivamente de la gran importancia del mercado latino en la macroestructura
económica.
En el estadio
Ir al estadio a ver
un juego de béisbol es mucho más que ir a un enfrentamiento deportivo. Es un espacio de recreación al cual asiste
toda clase de público buscando compartir la alegría que gira en torno al juego. Acuden los grupos de amigos, las parejas, las
familias, los compañeros de trabajo, los estudiantes de las escuelas, los padres
con sus hijos, los solteros con sus mascotas, los solitarios y los que buscan
amigos. La diferencia generacional no
existe cuando de béisbol se trata.
Adicionalmente, ir a un juego de béisbol a observar las estrellas
deportivas se constituye en uno de los
eventos importantes para los millones de turistas que visitan el país anualmente.
El costo de la
boletería difiere dependiendo del equipo (cada equipo tiene su propio estadio)
y del partido. Los partidos denominados
“clásicos” lógicamente tienen un mayor costo en su boletería. Las boletas populares oscilan como norma
entre 12 y 95 dólares dependiendo de la ubicación. Sin embargo se cuentan con innumerables
promociones que facilitan la adquisición de las boletas por paquetes de
suscripción y el servicio de venta por internet funciona de manera muy efectiva
evitando los inconvenientes de las aglomeraciones en la taquilla.
Asistir a un
partido de beisbol es una fiesta de la
“americanidad”. Es el festival de
comidas rápidas y de la cerveza antes, durante (es permitido beber cerveza en
el juego) y después del partido, especialmente si se gana. Son 9 entradas (innings) durante los
cuales hay tiempo para todo. La gente
compra toda clase de artículos
recordatorios entre los que se destacan principalemente gorras y camisetas cuya
venta se ve lógicamente impulsada cuando el resultado es favorable o algún
hecho hace memorable la tarde. Las
camisetas marcadas con los nombres de los jugadores son las más costosas.
La MBL estimula la
asistencia de público con promociones y obsequios tales como la tarde de las gorras,
las pañoletas, los souvenires, la almohadilla para el computador, vasos
recordatorios, camisetas, muñecos, bolsos y boletas para quienes asisten al
estadio. De igual manera algunos juegos
son amenizados por grupos musicales, dependiendo de la ocasión. El 16 de agosto del 2005, por ejemplo, se
desarrolló en el estadio Shea, el estadio de los Mets, la noche de los
Beatles. Un concierto previo al partido
y permanentes videos en la pantalla sirvieron de recordatorio a la ocasión,
pues 40 años atrás, en 1965 el cuarteto de Liverpool había brindado un
concierto en el mismo escenario. Paul
McCartney y Ringo Star, enviaron mediante videos saludos a los aficionados que
asistieron. Otra ilustración de este
hecho es la celebración de la noche latina y la noche de la herencia hispana, en las cuales
luego del juego, artistas de reconocida trayectoria brindan concierto a los
asistentes. Indudablemente, los
principales invitados son dominicanos y portorriqueños, los grupos étnicos más
importantes en la ciudad y tal vez los fans número uno del béisbol.
Para las familias
seguidoras del beisbol, éste se convierte en un fuerte vínculo que hace parte
del desarrollo de valores, necesidades y sirve de factor integrador. Aunque existen grandes rivalidades entre los
diferentes equipos y aunque la gente asiste al estadio vistiendo camisetas y
gorras de su equipo, y recordando que se puede ingerir cerveza (moderadamente)
durante el juego; nunca se observan
enfrentamientos grupales entre seguidores de los conjuntos que se
enfrentan. En ocasiones, las cámaras que
transmiten en directo a las pantallas gigantes
ubicadas en el estadio, enfocan a los seguidores del equipo visitante que se atreven a lucir su camiseta
y gorra en el estadio rival y soportan la
rechifa de miles de aficionados.
La cosa no es perfecta pues se presentan situaciones aisladas, pero ante
la crudeza de nuestra realidad, se mira con envidia y se anhela una solución a
la violentización del deporte.
Al finalizar cada
entrada (inning), se realizan rifas y concursos entre los asistentes; se
obsequian camisetas; se enfocan las parejas, las mascotas (se pueden llevar perros a la
denominada zona de picnic en algunos juegos), los niños jugando, los padres
bailando, las personas sonriendo. La
música anima de forma permanente y en la mitad de la séptima entrada en el
estadio de los Yankees la gente canta “God bless América”. Es decir, la gente va al estadio la gente a
divertirse, a salir de la monotonía y la
rutina de su trabajo y vida social y eso es lo que obtiene. La asistencia al estadio va mucho más allá
del espectáculo deportivo, es una actividad que envuelve al asistente y lo hace
partícipe de una centenaria tradición.
Presencia en la
comunidad
La Liga de béisbol
hace presencia permanente en la comunidad.
Mediante diferentes vías, los jugadores son invitados a escuelas en
donde pasan tiempo con los niños compartiendo su experiencia e incentivándolos
hacia la práctica deportiva y alertándolos sobre los peligros de la droga y el
alcohol. Son varios los programas que
desarrolla la MLB, en copatrocinio con empresas privadas estos programas van desde
la ayuda a jugadores y exjugadores con problemas económicos, hasta el
financiamiento de implementación de equipos y parques en diferentes zonas. De igual manera se desarrollan programas que
buscan desarrollar valores en diferentes comunidades afectadas por la
desigualdad social, tratando de dar oportunidades a los niños y jóvenes
involucrados. De esta manera se
fortalece la relación con la comunidad mejorando la imagen del deporte, sembrando
en las futuras generaciones la afición por el juego y creando un vínculo
afectivo con el espectáculo. Durante la
temporada anterior muchos jugadores y equipos se comprometieron económicamente
con las víctimas de los huracanes que vivió el sur del país, aportando varios
millones de dólares para la causa.
El béisbol en Nueva York
La ciudad de Nueva
York cuenta con dos equipos en las Grandes Ligas. Los Mets y los Yankees. Los equipos juegan en ligas diferentes,
mientras que los Mets están en la liga Nacional, los Yankees están en la
Americana. El ideal para cualquier
ciudad es que sus dos equipos se enfrenten en la serie mundial. Es decir, que cada uno se logre el campeonato
de su liga para llegar a la gran final.
Esta situación sólo ha ocurrido en la Gran Manzana en el año 2000 cuando los dos equipos de la ciudad se
enfrentaron con el resultado final de la victoria de los Yankees.
Los Mets han sido
campeones en dos ocasiones, mientras que los Yankees son el
equipo de mayores logros en la historia del béisbol norteamericano, con un total
de 26 títulos en la Serie Mundial.
Los Nuevos Mets
El equipo de los
Mets fue creado hace 45 años, en Flushing, Queens. El condado estaba entonces ocupado por
población italiana y judía principalmente, pero se ha ido haciendo más heterogéneo
con el paso del tiempo. Para la temporada del 2005, el equipo mostró
una cara renovada. Con una clara
intensión de mejorar su desempeño deportivo y con las aspiraciones de
convertirse en una macroempresa económica, los Mets desarrollaron un ambicioso
plan buscando el cumplimiento de sus dos objetivos. Para ello el equipo tomó el riesgo de buscar
jugadores que sirvieran de base para el cambio.
Contrató a Pedro Martínez, lanzador quien venía de ser campeón de la
Serie Mundial con los Medias Rojas de Boston, por cuatro temporadas por 54
millones de dólares. De igual manera el equipo firmó con Carlos Beltrán, el
novato del año en 1999, jugador
portorriqueño que venía de una exitosa temporada con los Astros de Houston, por
siete temporadas a un costo de 119 millones de dólares. Estas cifras que
inicialmente parecieron descabelladas a la larga se vieron reflejadas en el
juego y sobretodo en la afluencia de público al estadio.
Detrás de todo esta
ambicioso plan está Oscar Minaya, el único latino General Manager de las
Grandes Ligas. Minaya tiene el objetivo
de llevar a los Mets al protagonismo en el béisbol de la federación más
importante del mundo. Como parte de ese
proyecto busca convertir la academia de los Mets, ubicada en República
Dominicana, en la mejor fábrica de peloteros.
Minaya no es ningún novato en tomar riesgos. Su buen olfato lo demostró años atrás cuando trabajando
para los Rangers de Texas firmó un contrato con un joven de 16 años procedente
de San Pedro de Macorís en República Dominicana. Minaya le pagó entonces 3.500 dólares y
convenció al equipo que le pagara a su familia 500 dólares extras para
garantizar una buena alimentación. El
nombre de ese joven es Sammy Sosa, quien actúa actualmente con los Orioles de
Baltimore, se convirtió años después en uno de los mejores bateadores de la
historia y en una de las máximas estrellas de las Grandes Ligas.
Las aspiraciones de
Minaya encuentran un buen socio al manager Willie Randolph, ex jugador de los Yankees y
primer afro-americano en ocupar ese cargo con algún equipo en la ciudad de
Nueva York.
En su campaña los Nuevos
Mets, como fueron llamados durante la temporada, lograron aumentar el número de
patrocinadores que quieren llegar a la población latinoamericana de la ciudad,
entre ellos el Banco Popular cuya
publicidad se observa en el estadio Shea. De igual manera la televisión y los
espacios radiales están aprovechando el momento de los Mets y la gran acogida
de su lanzador estrella, para realizar programas con cobertura de los partidos
y entrevistas postjuegos. La asistencia al estadio aumentó en un 30% en
la temporada e indicutiblemente la razón de esto es el nuevo carisma que
reflejó el equipo, personalizado en Pedro Martínez.
Los Yankees
El otro equipo con
gran fanaticada es el de los Yankees. Es
el equipo con más títulos en las Grandes Ligas y cuenta entre sus jugadores con
un importante número de estrellas, entre ellos Alex Rodríguez, de origen
dominicano y nacido en Nueva York, quien es el pelotero mejor pagado en la
historia del beisbol con un contrato de 250 millones de dólares por 10 años. A-Rod como se le conoce fue el jugador más
valioso de la Liga Americana en el año 2003 y en el 2005 y es el jugador más
joven en la historia de las Grandes Ligas en lograr más de 400 imparables.
El equipo de los
Yankees tiene su estadio construído en 1923, ubicado
en la zona del Bronx. La franquisia aceptada
en su primera temporada en 1903 con el nombre de los Highlanders adoptaron su
nombre oficial de los Yankees en 1913. “Los Mulos del Bronx” como se les
conoce es el equipo con la mayor cantidad de títulos en las Grandes Ligas.
Ha ganado 39 títulos de la Liga
Americana y ha logrado 26 ocasiones la Serie Mundial. En este último honor lo siguen muy de lejos
los Cardenales de San Luis y los Atléticos de Oakland con 9 títulos.
Los Yankees son el
equipo amado por muchos y odiado por muchos.
Es el equipo ganador, el de la buena suerte, el que remonta partidos en
la última entrada (inning), el del dinero, el de la trayectoria, el de
las grandes hazañas, el equipo que posee su propio canal de televisión, el
equipo que al incio de la temporada del presente año estaba en el último lugar
en su división y que al final obtuvo el título por octava vez consecutiva. Para
la pasada temporada el equipo presentó la nómina más costosa de las Grandes
Ligas, con un costo superior a 200 millones de dólares; 80 millones más que su
rival de liga, los Medias Rojas de Boston y cien millones más que su rival de
casa, los Mets.
Uno de los pilares
del éxito del equipo es que a diferencia de muchos equipos, los Yankees no han
cambiado de dueño en los últimos 32 años, George Steinbrenner lo compró en 1973
por 8.7 millones de dólares y se valora hoy en día en más de 800 millones. Desde su llegada el equipo ha ganado 10
títulos de liga y 6 series mundiales. El
soporte de este proyecto en los últimos diez años ha sido Joe Torre el mánager
del equipo un carismático lider entre sus jugadores.
Los Yankees son el
primer equipo en tener 6 temporadas pasando de los 3 millones de fanáticos y el
año anterior marcaron un récord de asistencia de público con 3.7 millones de
fanánticos. Los partidos con su rival de división los
Medias Rojas registraron un 60% más de audiencia en el canal ESPN con 1.4
millones de televisores en sintonía y en el mes de llevaron al estadio más de
55.000 espectadores a cada juego. En la
última temporada ganaron la división, pero fueron eliminados de los play off,
en una situación que para la nómina más costosa indiscutiblemente fue una
derrota. Aún así, la hegemonía y
tradición lo mantienen como el equipo más ganador de las Grandes Ligas.
Más cifras
La clasificación de
los equipos a la postemporada significa millones de dólares para todos aquellos
beneficiados por la movimiento del beisbol.
El equipo, los jugadores, la cadenas de televisión, las empresas
turísticas y sus empresas satélites; los bares, la industria de la ropa
deportiva, la industria de las comidas rápidas, la industria de la cerveza, los
empleados de todas estas empresas, más los empleados de los estadios, de los parqueaderos,
es decir todos. Reportes de prensa
muestran como al clasificar los equipos a la postemporada se incrementan la
venta de los televisores pues los aficionados no quieren perderse ningún
detalle y adquieren aparatos de todo tipo de especificaciones con tal de seguir
los juegos; la ansiedad hace que la sintonía llegue a límites
extraordinarios. En el final de
temporada el tercer juego de la serie final, se dilató por 5 horas y 41
minutos, convirtiéndose en récord de duración y seguramente de sintonía,
reflejándose en una gran jugada económica para la transmisión el evento.
Finalmente, se
aclara que contrario a lo que pudiera parecer, no todos los estadounidenses son
seguidores del béisbol, en un país tan heterogéneo los gustos y aficiones
reflejan precisamente ese carácter pluralista de su sociedad. Sin embargo, es claro que el béisbol es uno
de esos elementos que marcan la identidad nacional y tanto los fanáticos como
los escépticos se ven involucrados de manera directa o indirecta de la
postemporada. Aunque se han expresado
muchas críticas con respecto al valor de la boletería, las cifras demuestran
que la fanaticada no escatima esfuerzos económicos para ser partícipes de la
fiesta. Por otro lado, la disminución de
las cifras de bateo acompañada por la sombra sobre el uso de esteroides por parte de algunos jugadores, ha
tratado de opacar la magnitud de la espectáculo. Sin embargo, el beisbol es un deporte muy
arraigado en la nación estadounidense y los seguidores mantienen altos niveles
de fidelidad con sus equipos.
En lo que respecta
a la cuestión del uso de esteroides, jugadores y dueños parecen haber
encontrado un punto de acuerdo para el caso de las sanciones. En el mes de noviembre, luego de varios meses
de diferencias que conllevaron incluso a la participación del congreso
nacional, se determinaron penas que van desde 50 días para la primera vez que
sea detectado el uso de anfataminas hasta una sanción de por vida en caso de
ser infractor por tercera vez. En el
congreso nacional se está dando un seguimiento a la situación para lograr dar forma
final a la cuestión jurídica. Esta situación ha tomado bastante tiempo
debido a que se trata de evitar a toda costa la confrontación directa de las
partes, en un espectáculo que es cada vez más productivo para todos y ningún
estamento político o administrativo está dispuesto a correr con al
responsabilidad de una huelga de jugadores como la ocurrida en 1994, en la cual
las pérdidas fueron multimillonarias para todos.
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